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Segunda sesión con cuentos, curso 2011-12

Pensé que con la crisis iba a tener más tiempo, pero por suerte o por desgracia, voy con la lengua fuera como siempre.

Acá les comparto el cuento de la segunda sesión, para refrescarles la memoria ahora que se aproxima la tercera. El cuento de la India… sin final, para que ustedes puedan trabajarlo …

La princesa que quería casarse por amor.

Ilustración de la Chica Eriza (diciembre 2010, Extremacuentos. Hoyos de Cáceres)

Cuentan, que hace mucho, mucho tiempo vivió en un reino muy lejano una princesa que quería casarse por amor. Cuando sus padres, los reyes, se enteraron de aquel capricho pensaron que su hija no tardaría en darse cuenta de que eso solo puede ocurrir a los plebeyos, gentes que no tiene verdaderas preocupaciones ya que al carecer de propiedades pueden vivir sin preocuparse de lo material; y que entraría en razón y contraería matrimonio con alguno de los príncipes que acudían al palacio para pedir su manos.

Pero ella no atendía a razones. Cuando su padre le decía “deberías casarte con este príncipe cuyo reino es enemigo del nuestro y así traerías la paz a tus súbditos” ella responda, “¡pero eso me haría infeliz toda la vida!”

Cuando algún príncipe se atrevía ha llegar hasta el palacio, ella lo miraba a los ojos y le preguntaba “Pero, ¿tú me amas?” a lo que los pretendientes, no atreviéndose a mentir, le respondían “Estoy seguro de que llegaré a amarte”. Y ella rápidamente cortaba toda negociación pues aseguraba “no puedo dejar que una posibilidad marque mi vida. Si no llega a amarme siempre seré desgraciada”.

Y fue pasando el tiempo, y el rey y la reina se dieron por vencidos, y los habitantes de aquel reino pensaron que después de la princesa deberían cambiar de gobernante. Y la vida seguía su curso. Pero la noticia de que exista una princesa que quería casarse por amor llego hasta los rincones más renconditos del país y fue así como un joven pastor escucho hablar de ella y se dijo a si mismo “debo conocerla, quizás estamos hechos la una para el otro, ya que yo también quiero casarme por amor”.

Hacia mucho tiempo que su familia lo tenia por loco ya que le habían insistido en que se casara con alguna joven de la zona que tuviera prados colindantes o algunas ovejas de buen carácter y abundante lana; argumentándole que solo los ricos pueden darse el lujo de casarse por amor, ya que solo ellos que tiene dinero pueden vivir sin preocuparse de lo material.

De modo que el joven pastor dejo sus ovejas a cargo de padres y hermanos y se encamino hacia el palacio. El camino era largo y él tuvo mucho tiempo para pensar. Cuando llego al palacio, se presento ante los guardias y les comento sus intenciones. Al principio los guardias se burlaron de él diciendo “Como un triste pastor va a vivir con una princesa en un palacio de altos techos e imponentes columnas, no podrías dormir por la noche” a lo que el pastor respondió sin sonrojarse “los techos de este palacio nunca serán tan altos como el cielo que cubre mi cabeza, y sus columnas no serán tan perfectas como los arboles que me acogen bajo sus ramas, y en este palacio por más lamparas que enciendan, nunca podrán iluminar mi noche como la ilumina la luna y las infinitas estrellas del cielo”. Aquellas palabras convencieron a los guardias de que quizás el pastor fuera un digno pretendiente… les resulto tan incomprensible como cualquier poeta. Por eso llamaron al rey, que hizo pasar al joven pastor hasta la sala del trono y allí convoco también a la princesa.

Ella, al verlo no titubeo, se acerco hasta él y mirándolo a los ojos le pregunto “Pero, ¿tú me amas?” a lo que el respondió… “si tu eres la mujer que valora el amor por encima de todo, yo te amo. Y para demostrártelo voy a pasar una luna completa bajo tu ventana. Durante ese tiempo no comeré, ni beberé nada más que agua y así podrás ver cuan grande es mi amor”.

La princesa estuvo de acuerdo y los guardias acompañaron al pastor hasta el lugar idóneo, en la calle, bajo la ventana de la princesa. Él extendió su manta de viaje en el suelo, dejo junto a si la escudilla del agua y se sentó sin decir palabra.

Al principio la gente no le hacia mucho caso. Un loco que había hecho una promesa exagerada. Pero al ver que iban pasando los días y sumando semanas comenzaron a tomarlo más en serio. Cuando ya llevaba dos semanas viviendo bajo la ventana de la princesa, algunas ancianas, vestidas de negro para pasar desapercibidas en la oscuridad de la noche, se acercaron hasta él para llevarle un plato de sopa o un zumo de frutas … “Come algo muchacho o no podrás resistir” le susurraban al oído; el joven pastor les sonreía y dándoles las gracias rechazaba sus regalos “He dado mi palabra” respondía.

Cada día, la princesa al levantarse se asomaba a la ventana para mirar a su pretendiente. Lo saludaba, le sonreía y continuaba con su vida.

Y el tiempo fue pasando implacable, y llego el día en que se cumplió el plazo. Aquella mañana la princesa se levanto muy contenta. Pidió un baño de agua perfumada con jazmín, pidió que le lavaran el pelo y la peinara con sumo cuidado. Pido su vestido azul, pero luego cambio de idea y se puso el blanco, aunque luego cambio de idea y se puso el morado… se miro en el espejo y volvió a ponerse el azul. Tampoco este le gusto, decidió ponerse el amarillo, y así se le fue el día. Ya solo quedaba una hora para que bajara a reunirse con el joven que la amaba, cuando…

La gente se había congregado alrededor del joven pastor, bajo la ventana de la princesa. Estaba allí toda la ciudad, no faltaba nadie. Todos tenían curiosidad por ver la cara de su nuevo príncipe. Sin embargo, cuando apenas faltaban unos minutos, el joven pastor, debil como estaba después de 28 días sin comer, se levanto del suelo, tomo su manta, su cuenco para el agua, y se encamino hacia las puertas de la ciudad.

— ¡Pero no te rindas ahora!, le gritaba la gente.
— ¡Estas a punto de ser rey!, intentaban convencerle otros.

Pero el continuaba su camino …

Regresando al CEIP San Pedro de Alcántara (Badajoz)

Hemos vuelto para la segunda sesión y nos hemos encontrado con una grata noticia. El C.P. San Pedro de Alcántara tiene web y blog… y nos han enlazado, han subido los dibujos de que niñas y niños de Educación Infantil y primer ciclo de primaria han realizado después de nuestra primera visita. 

La web del centro

El blog de la biblioteca escolar

Para ver la presentación que les hemos inspirado entrar en photopeach

Trabajando con cuentos. Parte 3

Y vamos con el tercer relato. Una leyenda europea arraigada en nuestras más antiguas tradiciones, pero que a mi siempre me ha suscitado un sin fin de interrogantes sobre la convivencia, los limites y la aceptación.

He aquí la historia del Hada Melusina, una de las historias que más me gusta contar, aunque yo la cuento inspirada en la versión de Manuel Mujica Láinez, que ustedes pueden lee si lo desean en su novela “El unicornio”

Melusina es un hada muy vieja nacida en un pasado muy remoto, como todas las hadas vive junto a aguas cristalinas, pues ellas son las guardianas de los manantiales, fuentes y arroyos.

Y vamos con la historia de Melusina … en una versión muy libre que es la que yo cuento (Carmen Ibarlucea)

El Hada Presina había encantado a Elinas, rey de Escocia, para casarse con él, no sin antes hacerle prometer que nunca iría a visitarla mientras dormía. Pero Elinas, incumplió su promesa descubriendo la verdadera naturaleza de su esposa, y Presina tuvo que huir de Escocia y refugiarse con sus tres hijas Melusina, Mélior y Palestina en la isla perdida de Ávalon.

Cuando las niñas crecieron usaron sus poderes de hada para encerrar a su padre en la montaña mágica de Northumberland, por lo que su madre las acusó de ser unas hijas sin corazón, y como castigo realizo un sortilegio a la mayor, Melusina:

Tú Melusina que eres la más mayor, la más sabia y la culpable, por este encantamiento te convertirás en serpiente de agua todos los sábados de cintura para abajo. El hombre que se despose contigo no debe descubrir tu secreto, pues si lo descubre quedaras para siempre en esa horrible forma.

Y Melusina comenzó así una vida que la obligaba a ocultarse a los ojos de la gente por miedo a ser descubierta en su forma del sábado. Se traslado a vivir en las agua de Font de Sé y fue allí donde conocio a Raimondín, un día en que él había salido de caza y se perdio en la espesura del bosque. Cuando él se agacho en las agua de la fuente, ella pudo ver la belleza de su rostro, y la inocencia de su mirada.

Melusina se le apareció en todo su esplendor danzando en medio de otras hadas, y él deslumbrado por su belleza no dudo en desposarla, pese a que ella le hizo prometer que nunca, bajo ninguna circunstancia, querría verla en sábado. A cambio ella le ofreció su fortuna y una numerosa y larga descendencia.

El hada Melusina construyo mágicamente castillos y fortalezas, algunos aún los podéis visitar (Tiffauge, Talmont, Partenay, Saint-Paul-en-Gâtine), también erigió las torres de la guardia en La Rochelle y la ciudad de Lusignan.dando así gloria y fama a su esposo.

Pero todo aquello avivar la envidia de los enemigos de su esposo, que era como ya se ha dicho un hombre hermoso de sencilla inteligencia, por lo que fue fácil para los otros ir sembrando la duda en su confianza, sugiriéndole que su esposa se había reservado el sábado para poder engañarlo con otros hombres sin tener que preocuparse por ser descubierta. Y fue por eso, que pese a la felicidad de los otros seis días de la semana, un sábado, empujado por los celos Raimondin rompió su promesa, y haciendo con su espada un agujero en la sólida puerta del dormitorio de su esposa, la encontró sumergida en una gran cuba de mármol, meciendo en el agua su cola de serpiente, mientras se peinándose los cabellos dorados.

Dicen que el hada Melusina lanzo un grito de horror, y salio volando por la ventana, desnuda como estaba… y así se la representa desde entonces, dando tres vueltas a la torre del castillo antes de desaparecer para siempre.

Datos históricos: La familia Lusignan reinó durante mucho tiempo en el Poitou. La familia explotó el mito haciendo de Melusina la fundadora de su línea genealógica. La recuperación de las hadas por parte de las familias aristocráticas era algo habitual en los siglos XI y XII. En el País de Poitou estas criaturas —habitualmente nocturnas, llamadas luciérnagas, damas blancas o hadas— se aparecían en distintos lugares a diferentes personas.